La diversidad sexual apoyada a través del cine infantil

La visualización del colectivo gay se viraliza gracias a la aportación de grandes empresas cinematográficas y creadores alternativos.

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El mundo de la animación, otrora plagado de mensajes consumistas, hipersexualización, distinción por clase social, machismo, etc.; nos viene mostrando gracias al cambio sociocultural de los últimos años, una cara en la que cada día la diversidad sexual está más presente. No está de más decir que ese espejo en el cual se ve nuestra infancia debiera ser siempre un lugar seguro y ejemplificador de una sociedad ideal. Pero todos sabemos que no siempre es así. El factor económico siempre está detrás de la creación de contenidos para los niños y no debemos olvidar que nadie crea dibujos animados o filmes cinematográficos, cortos o cualquier material audiovisual sin pensar en un nicho de mercado a quien alcanzar y del cual obtener beneficio.

¿O no?

Recientemente parece que podemos darle una vuelta de tuerca al retorcido mundo de la animación, mostrando que muchas veces lo que se hace viral marca una pauta de mercado. Al fin y al cabo, la ley de la oferta y la demanda se establece por una necesidad social y no siempre empresarial. En los últimos días, las redes sociales se han visto invadidas por un “heartbeat” que ha resonado fuertemente en los corazones de todos aquellos que hemos caído en su efecto hipnotizante. Si ya lo has visto sabes, a lo que me refiero. El cortometraje de animación de Beth David y Esteban Bravo, dos estudiantes del Ringing College of Art and Desing de Florida, Estado Unidos, “In a heartbeat”; es un latido que está pegando tan fuerte que ha unido a millones de corazones a la vez.

Todos hemos vibrado al son de este corto animado, independientemente de nuestra orientación sexual, porque relata el enamoramiento entre niños y esto nos evoca siempre ese primer amor que representa nuestra inocencia ante el sentimiento. Pero el hecho de hacerlo desde el punto de vista de su personaje es lo que hace de este cortometraje un proyecto especial.

Según datos del Huffington Post, más de seis millones de personas visualizaron este cortometraje de amor gay entre dos niños que nos muestra que el amor no entiende de sexos. Un latido que nos recuerda que también hay niños gays, que la orientación sexual es innata y que ya no debe haber impedimentos culturales para mostrarla al mundo tal y como es, con toda su diversidad. Porque a veces nos olvidamos que es en la infancia cuando uno descubre sus deseos y orientaciones, pero estos estaban ahí vía ADN, por tanto los niños también tienen inclinación sexual y como la de los adultos, igual que la de los adultos, también es diversa.

Pero este cortometraje nos cuenta mucho más que el amor gay en la infancia, pues nos habla de su repercusión social desde la vulnerabilidad de los niños. Un colegio lleno de juicios adereza esta situación mediante miradas y condicionamientos del mundo adulto. Los niños no nacen con ideología, esto es una labor social que todos promovemos, años y años de castigo al diferente que se plasman en apenas unos segundos en el cortometraje.

Pero al final triunfa el amor. Algo que debemos perseguir para preservar la inocencia de nuestros niños, aun sabiendo que en la vida real no siempre es así, por desgracia. Desde la pena de muerte al juicio popular, pasando por miles de castigos, vejaciones e incomprensión podrían acompañar a Sherwin y Jonathan, los protagonistas de este cortometraje de animación, en su vida adulta y dependiendo de su país de procedencia. Pero esta es otra historia no apta para todos los públicos, otra historia que nos compete a los adultos cambiar. Los creadores de este maravilloso corto ya han puesto su granito de arena.

 

Apostando por la diversidad

Pero Beth David y Esteban Bravo no son los únicos que recientemente han apostado por la visualización de la diversidad sexual en las pantallas. De hecho ni más ni menos que la multinacional cinematográfica Disney ha anunciado a bombo y platillo su primera princesa lesbiana para 2018. El hecho de que sea una princesa, lo hace parecer más improbable, especialmente si tenemos en cuenta que el público que consume el producto Disney es el estándar prototípico de familia de raza cacásica y heterosexual. Sin embargo, toda ayuda es poca a la hora de favorecer un entorno más realista en los medios de consumo de la infancia.

La diversidad sexual apoyada por Disney.

Parece que atrás quedan conatos representativos como aquel Teletubbie morado de triángulo invertido o la siempre recurrente polémica en la relación entre Batman y Robin. Si desde luego existe una obviedad implícita en la educación de los más pequeños, en el sentido de su efecto transformador para la sociedad, esperamos que estas muestras más evidentes den un paso adelante en el apoyo a la diversidad sexual. Desde Planeta Hiedra, haremos un seguimiento de la evolución de todos aquellos que promuevan la visualización del colectivo LGTBIQ y te animamos a colaborar con nosotros dejando en comentarios más ejemplos de material cultural (audiovisual, literario, musical,…) que pueda ser de ayuda a visualizar esta causa.

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