No hace mucho tiempo que hemos empezado a escuchar hablar sobre la neuroeducación. Pero en realidad se trata de una demostración científica de algo que muchas personas que pertenecen al mundo educativo, ya sabíamos.

La neuroeducación implica el estudio de nuestro cerebro desde un centro de interés basado en el aprendizaje, la ciencia y la psicología. Esto significa que ya entendemos el hecho de aprender como algo más complejo que una simple memorización, que echa abajo todas las creencias tradicionales del significado de aprendizaje.

Por un lado la neuroeducación nos habla de la importancia de las emociones asociadas al aprendizaje, en tanto y en cuanto, estas consiguen una mayor interiorización de aquello que se aprende. De esta manera se comprueba científicamente, a través de la neurociencia, que un aprendizaje es más veraz cuando existe algún tipo de emoción ligada a ese aprendizaje que cuando no lo hay.

Por lo tanto podemos aprender por asociar un aprendizaje a un miedo o a una alegría. Pero queda demostrado que aquellos aprendizajes que se llevan a cabo desde una experiencia emocional positiva son mucho más eficaces que los que no sustentan ningún tipo de emoción.

Por otro lado la neuroeducación nos recuerda algo muy importante. El cerebro se educa. Como término específico se dice que se ha descubierto la plasticidad cerebral.

Este gran descubrimiento crea un cambio abismal para muchos ámbitos de la salud mental y para la educación. Aquella frase de “soy así, no puedo cambiar” no es cierta al completo, y es que se ha comprobado que los hábitos y la educación crea cambios en nuestro cerebro que no dan la oportunidad de mejorar como personas, a cualquier edad.

Todo nuestro entresijo de sinapsis cerebrales que nos ayudan a ser como somos, actuar de una manera, afrontar los conflictos y resolverlos de una u otra forma, la toma de decisiones…etc, pueden mejorarse. Nuestro cerebro se adapta y evoluciona. A pesar de la genética, a pesar de nuestra educación en la infancia, a pesar de nuestras experiencias, nuestra forma de entender y hacer en el mundo puede educarse y transformarse.

Solamente es necesario creer y tener la voluntad de trabajar sobre nosotras mismas, para mejorar como personas en el mundo. El resto lo hace nuestro cerebro, sus neuronas y las nuevas sinapsis cerebrales.

Esperanza. La neuroeducación ha llegado para aportar mucha esperanza.

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Encontré palabras enredadas en la hiedra y las uní. Mi concepto de Educación es tan amplio que creo que la propia vida es un sinónimo de ella, con todas sus experiencias y posibilidades no creo que pueda ser de otro modo. Por ello intento evolucionar en esta sociedad intentando aprender y transmitir todo lo posible de un modo integral , realista y honesto. Cada error es un nuevo aprendizaje.

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