María Eugenia Pérez con su libro
María Eugenia Pérez con su libro "Aulas inclusivas. Experiencias prácticas". FUENTE: Facebook

Hoy, 3 de diciembre, se celebra en todo el mundo en Día Internacional de la personas con discapacidad; pero desde Planeta Hiedra, nos queremos sumar a todos aquellos que hoy conmemoran el Día Internacional de la Inclusión. Así, con mayúsculas y con un rotundo y sonoro apoyo a todo lo que se encuentre en esta línea, os traemos una invitada de honor que lleva toda una vida trabajando por la inclusión educativa, María Eugenia Pérez, profesora de Pedagogía Inclusiva.

Sí, has leído bien. Pedagogía Inclusiva, porque María Eugenia es de esas docentes que llevan la inclusión por delante y que trabajan por y para este propósito. Polifacética donde las haya es licenciada en psicología, logopeda, fotógrafa, psicomotricista y maestra de Educación Primaria y profesora de Educación Secundaria, formando parte del claustro del IES Ítaca en Sevilla. Además, tiene una larga trayectoria como docente 2.0 y seguramente la conozcas por su labor en Chococharlas, tertulias con sabor a chocolate o por su blog Mavensol. Acaba de publicar el libro Aulas inclusivas. Experiencias Prácticas con la Editorial Altaria; y hoy hacemos con ella una revisión sobre el concepto de inclusión y cómo ha evolucionado en la educación española de las últimas décadas.

 

Comenzamos.

Una vez, Albert Einstein dijo: “La creatividad es ver lo que todo el mundo ha visto y pensar en lo que nadie había pensado”. Para alguien que como usted, ha consagrado su vida al modelo educativo inclusivo, desde un punto de vista creativo e innovador ¿qué se ha visto sobre el modelo inclusivo a lo largo de estos años y qué se nos ha escapado?

Llevamos décadas mirando con las gafas de la discapacidad, de la rehabilitación, de las terapias individuales olvidándonos de la persona integral que tenemos delante, con sus capacidades, sus posibilidades y sobre todo, con sus ganas de ser simplemente una persona feliz.

Creo que tirar esas gafas y ponernos otras que nos hagan cambiar la mirada es la mayor innovación que puede hacer la escuela y la sociedad. Esta nueva mirada es la que creo que se nos ha ido escapando a lo largo de las décadas y ahora, es quizás el mejor momento para cambiarla, aunque para ello es necesario “querer”. Yo animo a toda la sociedad y a la escuela a cambiarla cuanto antes.

Hablamos mucho sobre el modelo educativo inclusivo, comentamos, argumentamos e intentamos llevar a la práctica metodologías acordes, pero en tiempos como el nuestro nos preguntamos a menudo, ¿qué es y qué no es inclusión? Como docente inclusiva y con una trayectoria personal avalada por la experiencia de los años, nos interesa su visión al respecto.

La inclusión es el reto que tienen  la escuela y la sociedad para hacer que todas las personas puedan ser “ciudadanos de primera”

La inclusión ha sido para mí durante muchas décadas, un deseo y un sueño por el que he luchado cada día sin descanso. En muchos momentos, esa meta  me parecía inalcanzable, pero nunca dejé de tenerla presente. Nunca me rendí aunque las dificultades en muchos momentos, me parecían insalvables.

Siempre he peleado por una educación equitativa en la que todos pudieran aprender y enseñar juntos. En la actualidad sigo trabajando por una educación inclusiva, mostrando algunas formas de construir inclusión, dando testimonio y sobre todo, colaborando en ese cambio de mirada tan necesario y demostrando que es posible construir una sociedad diversa.

Para mí la inclusión es un derecho que todas las personas tenemos a ser lo que somos y a que todos nos acepten con nuestras diferencias. Las leyes, la sociedad y la escuela están obligadas a fomentar, favorecer y facilitar (las tres F) los medios, los presupuestos, las intervenciones, las propuestas y las medidas necesarias para poder llevarla a cabo.

La inclusión es el reto que tienen  la escuela y la sociedad para hacer que todas las personas puedan ser “ciudadanos de primera” independientemente de las múltiples variables que confluyen en ellas: nacionalidades, razas, diferencias individuales, sociales, culturales, emocionales…

Para mí  Incluir es aceptar y valorar la diversidad y hacer de la justicia social la guía del cambio social y educativo.

¿Es necesario seguir hablando de inclusión en educación? ¿Y fuera de ésta? ¿Es para usted la inclusión un movimiento social por encima de lo escolar, o todo lo contrario, debe empezar en la escuela?

Aunque mi deseo sería dejar ya de hablar de inclusión, porque ésta ya estuviera superada, sé que hay que seguir haciéndolo. Aún queda mucho por construir. Creo que no sólo es necesario, sino que además es prioritario y urgente hacer una buena Pedagogía de la diversidad y de la inclusión.

A día de hoy, múltiples evidencias avalan una triste realidad: ni el alumnado, ni el profesorado ni las familias del alumnado con NEE y altas capacidades, ni las familias en general, ni muchas asociaciones, colectivos, instituciones ni la sociedad tienen claras las grandes diferencias que hay entre la Inclusión y la Integración.

Muchas veces ambos términos se utilizan como sinónimos. Hay profesorado al que parece que no le gusta asumir que son profesores integradores, cuando sus propuestas metodológicas y su labor docente lo son. Otros que se definen inclusivos, muestran y demuestran cada día que lo son a través de su implicación y trabajo inclusivo. Diferenciar bien ambos conceptos y aplicarlos adecuadamente a la escuela, contexto o situación es una labor que entre todos tenemos que seguir realizando en el presente y al menos, en un futuro cercano.

No pierdo la esperanza de que algún día la sociedad sea diversa y no haya que seguir ni hablando ni construyendo inclusión. Mientras tanto dentro y fuera de la escuela, en las familias, en el barrio, en los medios de comunicación, en las tertulias, en los debates, en las universidades y en cualquier rincón del mundo es necesario seguir hablando de diversidad.

La inclusión ha de seguir su proceso de construcción en ambos campos simultáneamente: escolar y social. No debemos seguir parcelando o priorizando uno sobre el otro. Su construcción requiere del esfuerzo conjunto de toda la sociedad y la participación activa de todos los sectores y en los distintos campos del saber.

Cuéntenos un poco sobre su historia como docente inclusiva. ¿Ha cambiado este concepto con el transcurso de los años?

Mi trayectoria es larga. Comencé a trabajar en el año 1980, en los años en los que el alumnado con discapacidad estaba excluido del sistema y sólo a sus familias parecía importarle luchar por su escolarización. Para la sociedad eran invisibles y no precisamente porque estuvieran “encerrados” en sus casas.

Luego, caminé durante tres cursos por el sendero de la segregación en un centro específico de Educación Especial y posteriormente, casi tres décadas, por el camino de la integración en distintos centros ordinarios. Afortunadamente, el destino me llevó a Ítaca y allí como dice mi equipo directivo en el prólogo de mi libro “En Ítaca los sueños se hacen realidad”. Mi sueño se hace realidad cada día construyendo inclusión y trabajando para conseguir que pronto la sociedad lo sea.

Cuando vuelvo la mirada atrás, sí que veo que por suerte el concepto y unido a él el lenguaje y la terminología, sí ha ido cambiando. Cambios lentos pero que con la perspectiva del tiempo, me alegran. Hoy nadie discute que todo el alumnado tiene derecho a una buena y equitativa educación. Las leyes recogen que las escuelas tienen que ser inclusivas, aunque la realidad actual sigue anclada en la integración.

Aún queda mucho por cambiar y mi deseo es que cuanto antes se empiece a cambiar la mirada integradora por la mirada inclusiva. Es una tarea prioritaria en la que todos deberíamos de implicarnos de una forma activa haciendo apología de la diversidad y la inclusión.

Como docente de pedagogía inclusiva, ¿qué opina del trabajo de docentes especialistas en pedagogía terapéutica y adición y lenguaje, fuera del aula ordinaria?

Desde la óptica de la inclusión y desde la mía como Profesora de Pedagogía Inclusiva, no concibo que los docentes de ambas especialidades, no puedan trabajar dentro de las aulas ordinarias. En muchos casos muchos de ellos no pueden hacer nada al respecto, por el modelo y la organización integradora de sus centros. Pero es una realidad evidente, que puedo constatar, que muchos de ellos no son inclusivos, sino integradores.

Pienso que estos profesionales deberían ser los primeros en trabajar por ese cambio de mirada necesario y ponerse al frente del cambio inclusivo en su centro, en vez de seguir perpetuando los modelos integradores centrados en las terapias individuales fuera de las aulas ordinarias.

Creo que es necesaria una buena formación permanente y actualización pedagógica de todos los especialistas en atención a la diversidad, para que puedan convertirse en dinamizadores y motores del cambio inclusivo.

¿Qué opinión le merecen los Centros Específicos? Sabemos de su experiencia trabajando en esta modalidad educativa y nos gustaría conocer su opinión en relación al modelo de inclusión de su alumnado.

Yo empecé trabajando en un centro específico. Desde que llegué a él tuve muy claro que allí estaban escolarizados muchos chicos/as que podían estar perfectamente en los colegios ordinarios. Trabajé y luché para que salieran de allí y con esfuerzo acabé consiguiéndolo. En mi libro “Aulas Inclusivas. Experiencias Prácticas”, relato distintas experiencias docentes de esos años en el Centro Específico y de mi amplia trayectoria docente, desde la exclusión a la inclusión.

En el Centro específico había también, otros alumnos/as que por sus características personales y sus grandes limitaciones, no podían estar en aquellos tiempos, en las ordinarias. A día de hoy, creo que sólo casos muy puntuales son los que permanecen en ellos.

Mi opinión es que en la actualidad los centros específicos deberían ser centros de recursos a la comunidad para poder realizar una apuesta decidida por la diversidad y la inclusión.

los centros específicos deberían ser centros de recursos a la comunidad para poder realizar una apuesta decidida por la diversidad y la inclusión

¿Cómo cree que debe cambiar la educación actual en nuestro país para adaptarse al niño? ¿Y las leyes educativas?

La educación y las leyes educativas deben dar un giro de trescientos sesenta grados. No basta con pequeños cambios que maquillen la situación actual. El eje fundamental del cambio tiene que ser la diversidad y en torno a ella, construir las respuestas adecuadas para realizar una buena atención y aceptación de la diversidad.

Para ello es necesario cambiar el modelo academicista, individualista y competitivo por un modelo centrado en la construcción del aprendizaje, empoderando al alumnado, poniendo en valor la diferencia, fomentando el trabajo en equipos heterogéneos y cooperativos, dinamizando propuestas metodológicas que permitan desarrollar todas las capacidades de todos los alumnos/as en los mismos espacios educativos.

Los cambios han de ser revolucionarios a todos los niveles: organizativos, metodológicos, en la evaluación, en la formación inicial y permanente, en los espacios, los tiempos, los recursos, los currículums, etc.

La apuesta ha de ser firme y decidida para poder realizar una educación justa en la que puedan participar todos los alumnos/as y las comunidades educativas. La sociedad entera ha de asumir un papel activo y educador y no seguir mirando hacia la educación como una realidad en la que se involucran las familias y sectores concretos de la sociedad. Educamos todos y durante toda la vida.

¿Qué opinión le merecen las Adaptaciones Curriculares Significativas?

Hablar de adaptaciones curriculares me remite a la época de la integración

Yo ya hace tiempo que dejé de hablar de adaptaciones y hablo de ajuste curricular. En el modelo inclusivo el profesor trabaja por proyecto, en equipo, con aprendizaje cooperativo, con materiales y tiempos diversos y al programar sus propuestas y materiales, piensa en toda la diversidad de su grupo clase, realizando los ajustes necesarios para que todos los alumnos/as puedan desarrollar al máximo sus competencias y capacidades.

En este modelo el profesor programa tareas abiertas y multinivel para atender a la diversidad. Algunas tareas las ajusta para que el alumnado con NEE pueda realizar la misma tarea que el grupo clase sin salir del aula ordinaria y trabaja en docencia compartida con el especialista en Pedagogía Inclusiva.

Para mí las Adaptaciones curriculares significativas son el pasado que deseo con fuerza, que pronto pueda quedar atrás.

¿Sobre quién considera, tiene mayor impacto el modelo educativo inclusivo (alumnado con necesidades educativas de apoyo específico, todo el alumnado, toda la sociedad,…)?

Para mí es la sociedad al completo la que se beneficia de la aceptación de la diversidad y la inclusión. Todos aprenden los valores que deben regir una sociedad justa como son el respeto, la tolerancia, la justicia social… A través de ellos, no sólo se construye sino que se evitan situaciones de marginalidad, exclusión, intolerancia, racismo, maltrato, etc

Por tanto, aunque parezca a priori que son los colectivos menos favorecidos o los individuos que presentan más dificultades o discapacidades los que más se benefician, desde mi punto de vista, son las personas que llamamos “normales” y la sociedad al completo las que salen ganando, ya que aprenden la importancia que tiene estudiar, trabajar y vivir en un mundo diverso.

¿Somos, a su juicio, un país inclusivo, en líneas generales?

Cierto es que seguimos avanzando en aceptación de las diferencias, aunque creo que queda mucho por construir. Cuando comparamos la sociedad de hace cuarenta años con la actual, observamos cambios evidentes y rotundos relacionados con la mujer, los colectivos LGTB, menores, etc., pero no es menos cierto, que la atención y la gestión que se realiza de la diversidad, tanto a nivel escolar como social, dista mucho de ser sistemática y de estar comprometida con las propuestas globales necesarias que puedan atajar los problemas de marginalidad, exclusión o segregación desde su raíz.

En los últimos tiempos sí veo una movilización social, educativa y ciudadana que trabaja y lucha por cambios en las leyes y en los modelos educativos inclusivos, que espero y deseo, puedan dar sus frutos cuanto antes.

Por último, ¿qué le recomendaría a ese profesor que decide cambiar de metodología para comenzar a promover una enseñanza de tipo inclusivo? ¿Algún recurso en concreto, página web, asociación?

A ese compañero/a en primer lugar, le doy las gracias por haber tenido el valor y la valentía de ver que su mirada estaba anclada en el pasado y haberla cambiado hacia el futuro. LA DIVERSIDAD ES EL FUTURO.

La diversidad es el futuro.

Darle también la bienvenida a ese amplio club de maestros comprometidos que cada día “QUIEREN”.

Desde mi modesta experiencia le puedo recomendar que:

  • Contacte con los compañeros/as de su centro, de otros centros y de los claustros virtuales que hay en la red, para que pueda afrontar ese reto en equipo y de forma cooperativa.
  • Siga formándose, pasito a pasito, en las propuestas metodológicas inclusivas que haya decidido trabajar en su clase.
  • Busque y encuentre compañeros/as que le puedan guiar y acompañar. A mí ya me ha encontrado.
  • Comparta sus experiencias con sus compañeros, en su centro educativo, en su comunidad educativa, en la sociedad, a través de las redes…
  • Utilice los múltiples canales de comunicación que existen a día de hoy en las redes sociales para coaprender y coenseñar:

– Canales de Telegram como el de Aprendizaje Cooperativo.

– Proyectos colaborativos y blog colaborativos como: Tertulias con sabor a chocolate o Escuelas inclusivas.

– Blog de maestros y profesores que cuentan sus experiencias y reflexiones sobre la diversidad y la inclusión. Mis experiencias y reflexiones las comparto, entre otros, en mi blog  Mavensol y en el  canal de vídeo del IES Ítaca.

  • Reflexione sobre su práctica y analice sus resultados, para poder avanzar.
  • Se trace un camino y que no se deje llevar por modas pasajeras o impulsos.

 

Muchísimas gracias, María Eugenia, por tus palabras llenas de compromiso y dedicación. Hoy, somos un poco más hiedras gracias a ti, gracias a tu experiencia cargada de sabiduría. No se nos ocurre un mejor día que el de hoy, para compartir contigo esa idea de inclusión en la que todos “QUIEREN”. Os recomendamos su libro, Aulas inclusivas. Experiencias Prácticas de Editorial Altaria, un recurso imprescindible en las aulas de hoy en día. Esperamos volver a encontrarnos en este camino. Feliz día.

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